RECUPERANDO TERRENO AL FUTURO: MÚSICA Y TECNOLOGÍA EN LA UNM

José Ignacio López Ramírez Gastón, PhD.

Coordinador – Laboratorio de Música Electroacústica y Arte Sonoro

Mirada continua hacia la renovación 

El desarrollo musical y la tecnología han sido siempre aliados inseparables. Hemos generado fabulosas máquinas sonoras e intrincados sistemas matemáticos para organizar, controlar y reproducir las vibraciones del aire de acuerdo a los diferentes modelos filosóficos y estéticos que han acompañado a los heterogéneos grupos humanos en sus diferentes historias. Desde el primer instrumento musical, pasando por la era del renacer de la máquina musical durante los siglos XV y XVI, y hasta la aparición del pianoforte de Cristofori como la ‘súper máquina’ de los 1700, desarrollamos un increíble y detallado control del mundo acústico.

La aparición de la electricidad y las revoluciones industriales europeas abrieron las puertas a nuevos mundos y sonoridades, y a mediados de los 1700 ya veríamos nuevas máquinas, gestos y sonidos basados en el magnetismo y el flujo eléctrico, como es el caso del Clavecin Électrique (1759) o el Clavecin Magnetique (1785). A estos le han seguido innumerables máquinas innovadoras, en la larga ruta histórica que nos lleva al último instrumento musical generado por el ser humano: la computadora.

Estos desarrollos iniciales son normalmente olvidados y nuestra identificación con la música como un fenómeno tecnologizado se daría principalmente en el S. XX gracias al desarrollo de vanguardias musicales como el futurismo italiano y, posteriormente, de las culturas de la musique concrète en Francia y la elektronische musik en Alemania. Si, ya la aparición del teclado mecánico había generado un cambio radical en la armonía polifónica occidental, pronto una serie de revoluciones prácticas y conceptuales (eléctrica, electrónica, digital y post-digital) diversificarían nuestras prácticas musicales, y nuestra manera de ver el mundo. Al día de hoy, la electricidad y la computación son elementos presentes en muchas de nuestras actividades musicales, ya sea de ejecución o de reproducción.

Fragmentos históricos

Estas grandes transformaciones en la historia del trabajo sonoro llegaron a emocionar, durante los 1960, a músicos peruanos como Cesar Bolaños, quien sería, sin duda, nuestro compositor más interesado en implementar los avances tecnológicos y los aportes de las vanguardias del S. XX a la composición musical seria, e incluirlos en el discurso musical nacional. Si bien sus intenciones por modernizar la academia musical nacional no hicieron eco en los entornos oficiales del momento, hoy comprendemos su labor pionera.

Contra viento y marea, el espacio académico musical nacional, liderado por el Conservatorio Nacional de Música (hoy Universidad de la Música), nos ha proporcionado, en diferentes épocas, de músicos ávidos por expresar las capacidades de las máquinas para formular nuevos mundos sonoros. Esta lista incluye a músicos como: Rajmil Fischman, José Sosaya, Gilles Mercier y Arturo Ruiz del Pozo, entre muchos otros. Si bien una serie de dificultades históricas han impedido la continuidad de un espacio de trabajo para la experimentación electrónica y otras artes cercanas en el Perú, también debemos recordar que las posibilidades de desarrollar esta historia, por más incompleta que esta pueda verse en relación al discurso global o regional, se circunscriben exclusivamente al trabajo realizado en la ahora UNM. Esto es sobre todo cierto a partir de los 1990, cuando múltiples esfuerzos por llevar las nuevas culturas de las artes sonoras a la práctica y a su validación institucional.

Durante las últimas décadas la presencia de estos espacios ha sido intermitente pero siempre hemos regresado a un punto esencial: la música tecnologizada y la innovación son elementos que debe formar parte del desarrollo y la educación musical nacional.

Laboratorio de Música Electroacústica y Arte Sonoro

El 2017 marca el inicio de una nueva etapa en la construcción de espacios para la experimentación sonora electroacústica en la Universidad Nacional de Música, con la implementación de un nuevo laboratorio de electroacústica conformado por 3 espacios independientes: un aula de clase, un espacio de grabación con sistema octofónico y estación de trabajo digital y una cabina de grabación. También, al ingresar ese año como profesor de los Talleres de Electroacústica, cursos obligatorios para los estudiantes de Composición, reorganizo el contenido de los cursos relacionados a la música tecnologizada, implementando la enseñanza de lenguajes de programación visual como Pure Data, para composición y proceso de señal digital o acústica.

Entre el 2017 y el 2019 realizamos una serie de actividades para visibilizar el trabajo del espacio de electroacústica de nuestra universidad. En ese primer año se realizaría, luego de mucho tiempo, un concierto de electroacústica, incluyendo computadoras e instrumentos acústicos con la intención de generar un proceso de familiarización entre los estudiantes de mundos aun no vinculados. Era necesario enlazar los discursos de innovación y avanzada tecnológica con los discursos y conceptualizaciones ya presentes en su enseñanza, y hacer del conocimiento de nuestra comunidad las posibilidades ofrecidas por la electrónica, la electroacústica y el arte sonoro en general. Durante estos años empezamos a ver las primeras piezas electroacústicas construidas enteramente en el entorno digital por parte de estudiantes de composición y en base a muestreos acústicos grabados con instrumentistas, también de nuestra propia escuela.

Como parte de un proceso de sensibilización artística y adaptación a una serie de estéticas alternativas producidas por las revoluciones sonoras del S. XX, los alumnos de Composición empezaron a realizar ejercicios de notación gráfica.

La cultura de la notación gráfica, relacionada con una serie de movimientos musicales de vanguardia, como la música indeterminada de John Cage, permite convertir la experiencia de la escritura musical en un espacio intermediático e interdisciplinario en el que los símbolos visuales sirven para expresar espacios sonoros que van mas allá de las posibilidades de la notación tradicional y que son comunes a la música tecnologizada. Estos ejercicios serían expuestos en la 1era Muestra de Partituras Alternativas [Notación Gráfica Experimental] en nuestra Sede Principal.

El 2019 marca el inicio de un ensamble histórico para nuestra institución: el Ensamble de Laptops de la Universidad Nacional de la Música – ELUNM. Utilizando la computadora portátil como un meta-instrumento, es decir, un espacio de construcción de instrumentos musicales a través de la programación y el software, los miembros del ensamble se capacitan para la ejecución de piezas que conviven en un mundo intermedio entre la improvisación libre y la pieza fija. La existencia de ‘orquestas de computadoras’ es ya común en instituciones de enseñanza musical como Princeton o Stanford, y también presente en países Latinoamericanos como Argentina y México.

El nuevo ensamble abre a los estudiantes la posibilidad de generar una experiencia posdisciplinaria en la que los compositores (o instrumentistas) se convierten en programadores y ejecutantes musicales, reconfigurando los paradigmas tradicionales de las artes sonoras. Esto permite a los estudiantes diversificar su percepción y aunar nuevas herramientas metodológicas y conceptuales a su quehacer musical. El ELUNM también nos da la oportunidad de presentar a nuestra comunidad las posibilidades de las máquinas en la ejecución musical y la posibilidad de entender la computadora como un instrumento musical intuitivo, eficiente y capaz de aportar nuevas e interesantes sonoridades.

Durante el 2019, el ELUNM tuvo múltiples presentaciones, incluyendo la sonorización de una película silente en la Plazuela de la Artes del Teatro Municipal de Lima y un concierto en el festival La Trenza Sonora. En el 2020, y ya dentro de las actividades del recientemente oficializado Laboratorio de Música Electroacústica y Arte Sonoro, como parte del Vicerrectorado de Investigación dirigido por la maestra Lydia Hung, el ELUNM es invitado a participar del festival internacional MUSLAB 2020 realizado en la Ciudad de México. En esta su primera gira internacional, el ELUNM se presentaría, representando a nuestra institución en el Centro Cultural de España y en el espacio Casa del Lago de la Universidad Autónoma de México. En  este primer viaje, los alumnos Jorge Quispe y Michael Magán (miembros del ensamble que viajaron conmigo) tuvieron la oportunidad de interactuar con los estudiantes de Composición de la Escuela Superior de Música de México y el taller de electroacústica de esta universidad dirigido por la compositora francesa Carole Chargueron desde hace 20 años.

También es importante recordar que durante el 2009 tuvimos la suerte de recibir en nuestras instalaciones a importantes representantes de la electrónica y electroacústica internacionales como  Rodrigo Sigal, director del CMMAS de Morelia, y a Alexandre Torres Porres, reconocido programador de Pure Data de Brasil.

El 2020 promete ser un año lleno de novedades y experimentos sonoros, en el que aprovecharemos la tecnología de nuestro tiempo para acceder a nuevas oportunidades de expresión de las artes del sonido, y en el que aprovecharemos los avances científicos y nos enfrentaremos a nuevos retos de aprendizaje en el que la programación, la construcción de circuitos sonoros, y la composición y ejecución de piezas electrónicas y electroacústicas deberán pasar a ser un elemento común de una enseñanza musical integral.

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