Músicos de la Universidad Nacional de Música junto con la organización CHIRAPAQ – Centro de Culturas Indígenas en colaboración de las federaciones indígenas FECONAYA, OCAM y FECONACA, presentaron el concierto “Inabe” (“madre mía” en asháninka) el 29 de enero en el Encuentro de Pianistas de la Universidad de Costa Rica, que contó con la participación activa de la maestra pianista Andrea Arévalo.
Este evento, centrado en los cantos devocionales de la Amazonía peruana, presentó la iniciativa musical de la organización Chirapaq orientada a asegurar la titularidad indígena sobre su música y promover su reconocimiento en la escena contemporánea.
La apertura del evento estuvo a cargo de Álvaro Ocampo, asociado de Chirapaq, compositor, director legal de la iniciativa y profesor de Legislación. Durante su intervención, destacó que la iniciativa “Taki Chaninchay” de CHIRAPAQ (revalorización del canto) ha permitido la transcripción de melodías tradicionales para convertirlas en arreglos para voz y piano. Este proceso legalmente constituye una obra derivada con un autor identificable, permitiendo que estas expresiones —históricamente desprotegidas por ser consideradas folklore de dominio público— gocen ahora de protección legal y derechos propios.
La iniciativa fue distinguida por su enfoque en la cosmovisión espiritual de los pueblos Asháninka y Yánesha, donde la música cumple una función esencial de conexión con la naturaleza, los ancestros y la divinidad. De manera que no solo se preserva este legado musical, sino que fortalece la identidad cultural y el interés de las nuevas generaciones al proyectar estas obras con reconocimiento moral y económico.
El evento contó con una muestra musical a cargo de la cantante tradicional, embajadora oficial de la cultura ashaninka y asociada de CHIRAPAQ, Yessica Sánchez, seguida de la proyección del cortometraje «Inabe: Cantos devocionales» producido por la misma entidad. La soprano Erika Camacho y la pianista Andrea Arévalo interpretaron una selección de melodías Yáneshas y Asháninkas adaptadas para voz y piano por los compositores Mark Contreras, Diego Berrospi y Álvaro Ocampo.
● Emasñats pakñether (Adoración a Dios): Melodía yanesha aprendida de la sabia Mercedes Espíritu Cruz.
● Jananeki (Niño) y Tasorentsi (Creador): Melodías asháninkas aprendidas de la sabia Leticia Shonori.
● Maninkerensi (Alabanza): Melodía asháninka aprendida de la sabia Teodora Sánchez.
● Chomoechorexh Yerrrexh (Canto del gallito de las rocas): Melodía yanesha aprendida del sabio Jesús Luis López.
CHIRAPAQ es una asociación que trabaja de la mano con federaciones como FECONAYA (Yanesha), así como OCAM y FECONACA (Asháninka), para impulsar la defensa de los derechos culturales. A través de la iniciativa “Taki Chaninchay”, procura que la música indígena trascienda el ámbito comunitario para insertarse en el marco de la propiedad intelectual, asegurando que los pueblos originarios sean reconocidos como los legítimos titulares de su patrimonio sonoro.