Entrevista a la investigadora musical Fiorella Montero-Díaz

​Fiorella Montero-Díaz es una reconocida investigadora musical. Miembro del Colegio de Etnomusicólogos de Reino Unido, ganadora de la beca a la excelencia académica en Royal Holloway, University of London. Ella estudió en el Conservatorio Nacional de Música y actualmente es profesora de Etnomusicología en la Universidad de Keele (Reino Unido).

¿Cómo se inició en la música: cuáles fueron sus motivaciones y cómo fue su primer acercamiento a la música?

A los seis años empiezo mi formación musical con el piano. Era una niña bastante hiperactiva y mis padres pensaron que el piano me exigiría concentración y disciplina. Amé el instrumento desde la primera vez que lo vi. Me impactó que se viera imponente, que tuviera presencia en el espacio. Fue mi primer amor. A los doce años ingreso al Conservatorio, que en ese entonces quedaba en una casa grande y acogedora en Miraflores, al menos la Sección Niños. Tengo los mejores recuerdos de mis clases de Instrumentos Nativos, Teoría, Coro y Especialidad. Hice muchos amigos por esas épocas, amigos que aún conservo.

¿Qué impresiones guarda de su formación musical recibida en el Conservatorio y de su maestra Carlota Bravo?

Me acuerdo que la vida en esos tiempos era bastante agitada. Entré al Conservatorio a los doce años, lo que significaba salir del colegio a las 5 de la tarde y volar a Miraflores, luego era a Monterrico, nuestra hermosa casona con muchas áreas verdes. Almorzaba en el auto mientras mis padres hacían todo lo posible para que llegara puntual, una tarea loable sabiendo que el trayecto era largo y en hora punta. Me quedaba en el Conservatorio de 5 a 9 p.m. tres días a la semana, después hacía las tareas del colegio. Me acuerdo de todo esto con una sonrisa, para mí el Conservatorio era mi segunda casa, más que el colegio. Los profesores realmente se preocupaban por nosotros. Los padres de mis amigos se quedaban en la cafetería esperando que termináramos y se convirtieron en mi familia extendida.

Carlota Bravo me enseñó hasta que obtuve una beca y salí del país. Dejé el Conservatorio con alegría y emoción por el reto que venía, pero con mucha pena por dejar a mi segunda familia, incluida mi segunda mamá, mi maestra Carlota, maestra de maestras. Siempre la recuerdo como la domadora de mi «espíritu libre», guardiana de mi refugio, escape de niñez y juventud, guía incansable de mi mundo y futuro musical.  Ella no sólo me guió en el piano y me abrió las puertas del mundo con sus habilidades, sino que hizo de mí una joven madura que pudo asumir el reto de mudarse a Noruega a los dieciséis años. Le debo muchísimo a Carlota.

¿En qué momento amplió su vocación por el piano hacia otras manifestaciones musicales?Mis miras fueron convertirme en solista en el piano desde aquel día en que me senté frente a uno de esos maravillosos instrumentos. Pero una vez en Noruega y luego en Dinamarca, quise explorar el mundo de la correpetición y composición musical. Compuse bandas sonoras para obras teatrales y cortos audiovisuales. Fue en Dinamarca que me inicié en el mundo de la investigación musicológica. Mis estudios en Red Cross Nordic United World College, un internado internacional con alumnos provenientes de más de 90 países, fue trascendental al ampliar mis gustos musicales. El convivir con gente de tantos países y orígenes distintos expandió mi gusto a músicas clásicas de otros continentes, así como música tradicional y popular de otros contextos. Por primera vez, al escuchar lo que mis compañeros escuchaban, pude retar las jerarquías de valor y gusto estético que hasta ese entonces me guiaban. Creo que esa experiencia me inició en la curiosidad etnomusicólogica.

En 2001, luego de cinco años en el extranjero, regresé al Perú para reconectarme con mi ciudad, mi familia y mi realidad. Yo siempre quise ejercer en el Perú. Trabajé como maestra de música en el Colegio Villa Caritas en Rinconada del Lago y exploré el mundo de la Ingeniería de Sonido en el Instituto Orson Welles. Luego me especialicé en composición de música para publicidad y cine, trabajé para productoras audiovisuales conocidas como Realidad Visual, Productora el Pacífico, entre otras. En 2006 regresé al Conservatorio para llevar un curso de postgrado en Musicología Peruana a cargo del Dr. Alonso Padilla (Universidad de Helsinki). Ahí me encontré con grandes amigos y colegas como Rafael Santa Cruz, Dimitri Manga, Nilo Velarde, Rafael Junchaya. Luego de cinco años en el Perú era hora de salir nuevamente, ya que quería centrarme en la investigación académica etnomusicologíca y no era posible en el Perú. Obtuve una beca para estudiar una Maestría en Etnomusicología en Goldsmiths College, University of London, bajo la tutela del gran maestro John Baily, pionero en metodologías aplicadas en la etnomusicología como la ejecución musical y la filmación de video como técnica de investigación musical. Luego de graduarme continúo mis estudios doctorales gracias a una beca a la excelencia académica en Royal Holloway, University of London, bajo la tutela de Henry Stobart, reconocido etnomusicólogo andinista. Fueron cinco años intensos, pero muy fructíferos. En esas universidades también tuve la oportunidad de enseñar investigación musical a alumnos de pre y postgrado.

¿Cuál es la importancia de la Musicología en el mundo actual?

Vivimos música y la consumimos consciente o inconscientemente todos los días. La música no es sólo una imagen de la sociedad, sino que también la forma y moldea. Hay muchos temas que se discuten a través de la música que son bastante difíciles de abordar en otros espacios y contextos. Por ejemplo, los traumas de guerra, la migración a otro país sea de un exiliado, refugiado o simplemente migrante; la rabia ante la corrupción y abandono del estado; el racismo y clasismo; tortura, manipulación social y psicológica; y así sucesivamente. La etnomusicología ofrece espacios y metodologías para estudiar la música en un contexto socio-histórico, para entender el acto de musicar desde diferentes perspectivas, revelando el papel de la música en muchos contextos de la vida.

¿Nos puede contar su experiencia en la música híbrida urbana y qué significa esta vertiente para usted?

Yo llevo varios años estudiando y publicando sobre el uso de la música fusión por parte de jóvenes de clase alta tradicional en Lima. Me interesa examinar la relación entre música, clase social, blanquitud e identidad en contextos de post-guerra. Sobre todo su relación con proyectos nacionales de memoria y reconciliación a través de las industrias culturales. La música híbrida urbana es lo que en Lima se llama fusión, es decir, la mezcla entre música considerada «peruana» y estéticas y géneros foráneos, por ejemplo, la cumbia-electrónica, el huayno-rock, el afro-jazz. Es interesante investigar el cambio en el gusto musical de las clases altas tradicionales limeñas y su acercamiento a estéticas previamente marginalizadas por esta misma clase. Hace unos años la chicha, el huayno y todo aquello relacionado con la música de los andinos, era considerado por la elite limeña como estéticas de mal gusto, asociadas al mal vivir, marginalidad, violencia, etc. Ahora muchos adultos jóvenes de las clases privilegiadas en Lima consumen esta música. Algunos se dicen «reivindicarla», otros declaran genuino gusto por ellas, otros tantos la exploran musicalmente, por ejemplo Bareto, La Mente, Dengue Dengue Dengue. En general hay un nuevo acercamiento a estas estéticas debido a factores como: las ganas de «hacer las paces» luego de un periodo de trauma y violencia; el aumento en la autoestima del peruano a base de un aparente éxito cultural mundial (cocina, moda, música), la adaptación de una marginalidad urbana por aquellos que se perciben como autoexcluidos de la exclusividad de su clase, entre otros factores. La música es una poderosa tecnología de transformación de conflicto y una fuerza cultural que enmarca aquellos cambios de gusto, estética y creación en una clase que se ha mantenido históricamente ajena a la realidad del pueblo.

Cuéntenos sobre su trabajo como maestra en la Universidad de Keele (Reino Unido).

Actualmente soy profesora de Etnomusicología en la Universidad de Keele en el Reino Unido. He diseñado y dicto módulos de pre-grado y post-grado sobre: Músicas del Mundo; Música, emoción e identidad juvenil; Música, conflicto y cambio social;  Estudios en Etnomusicología; y Trascripción y análisis musical trascendiendo la notación occidental.  Sigo investigando activamente y publico continuamente en libros especializados y en diversas revistas musicológicas de Europa y Latinoamérica. Mis publicaciones han sido descritas por otros expertos musicólogos como pioneras en la observación del impacto del conflicto armado interno peruano en las clases altas tradicionales limeñas.

Además trabajé como compiladora y curadora del archivo físico y digital del Colegio de Etnomusicólogos del Reino Unido (CERU). Mi contribución fue crear un archivo histórico y musicológico que nos permita trazar la historia del campo etnomusicolológico en el Reino Unido, y rastrear su influencia en la educación, la investigación musical y las políticas culturales del país.  Actualmente soy miembro del directorio del CERU y me encargo del área de Estrategia y Desarrollo.

En el Reino Unido hay un presupuesto generoso para la investigación musical, por ende es posible desarrollarse como catedrática e investigadora a la misma vez. Las becas y financiamiento para proyectos musicales e interdisciplinarios existen para contribuir al desarrollo de las ideas musicológicas interesantes e innovadoras. Para mí es un privilegio poder trabajar y vivir de la música, poder vislumbrar un futuro enseñando en el Reino Unido, pero investigando la vida musical de Lima. Somos varios etnomusicólogos peruanos en el extranjero, mantenemos el contacto y formamos una fuerza bastante unida y comprometida con el avance intelectual del Perú.

Viajo todos los años a Lima a continuar con la investigación de campo y aprovecho para renovar vínculos con el Conservatorio (mi alma mater), las universidades que hoy por hoy ofrecen la carrera musical e institutos que ofrecen Ingeniería de Sonido. He dado conferencias magistrales en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social, la Universidad Católica del Perú, el Ministerio de Cultura, así como en los Estados Unidos y varios países de Europa. Mi motivación es compartir los conocimientos adquiridos en el extranjero en una rama musicológica todavía no cementada en el Perú. Me da mucha alegría conversar y mantener contacto con estudiantes de la carrera de musicología del CNM y de la PUCP, ya hubiese querido yo haber encontrado un campo de desarrollo en esta área de la música cuando elegí la investigación musical. De haber sido así, me hubiera quedado en el Perú y no hubiese necesitado emigrar para lograr mis metas académicas.

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