El Local Principal de la Universidad Nacional de Música, ubicada en el Jr. Carabaya (Cercado de Lima), no es solo un edificio académico; es el símbolo vivo de la dignidad, la unidad y la capacidad de movilización de nuestra comunidad universitaria. Su adquisición en 1997 representó el triunfo de la música sobre la incertidumbre e hito fundamental en la consolidación de nuestra infraestructura institucional.
Desalojo del Local situado en Monterrico
En febrero de 1994, el Estado reasignó temporalmente a la institución a un predio incautado por narcotráfico en la Urb. Polo Hunt (Monterrico, Surco). Sin embargo, a inicios de enero de 1997, un fallo judicial ordenó la devolución del inmueble a sus antiguos propietarios, disponiendo una diligencia de desalojo inminente que ponía en riesgo la continuidad académica de cerca de mil estudiantes. Frente a la inminente crisis, la directora general de la época, la maestra Nelly Suárez de Velit, junto al Director del Promoción de Actividades Musicales, maestro Wilfredo Tarazona Padilla, impulsaron una contundente campaña de concientización y defensa institucional.
La movilización ciudadana y el «Concierto de 24 Horas»
La respuesta de la sociedad civil y el ámbito cultural no se hizo esperar. El 31 de enero de 1997 se publicó el manifiesto «Salvemos el Conservatorio», respaldado por prominentes figuras del país como el ex Secretario General de la ONU Javier Pérez de Cuéllar, intelectuales, parlamentarios y destacados maestros de nuestra institución.
El punto culminante de esta gesta aconteció el 1.º de febrero de 1997. En una manifestación pacífica e inédita, docentes, estudiantes y artistas aliados realizaron el «Concierto de Solidaridad – 24 Horas de Música» en el Anfiteatro «Chabuca Granda» del Parque Kennedy de Miraflores. Durante un día entero ininterrumpido, la comunidad tomó la vía pública con un piano, flautas, coros y ensambles, captando la atención de la opinión pública y los medios de comunicación nacionales.

La promulgación del D.U. 012-97 y la entrega del inmueble
La presión social y el respaldo del sector académico motivaron la pronta intervención del Poder Ejecutivo. El 23 de febrero de 1997, durante el gobierno del presidente Alberto Fujimori, se promulgo el Decreto de Urgencia N.º 012-97. Mediante esta norma de excepción, el Estado autorizó al Ministerio de Educación, liderado por el ministro Domingo Palermo Cabrejos, ex alumno de Formación Artística Temprana- FAT del CNM (ahora Servicio de Formación de Talentos Musicales), a adquirir de manera directa el edificio que pertenecía al ex Banco Hipotecario del Perú en Liquidación, ubicado en el Jr. Carabaya N.º 421, 429 y 435 (Cercado de Lima), asignándolo con carácter definitivo a nuestra institución.
Tras la pronta adecuación y acondicionamiento de sus seis niveles, el local Principal abrió oficialmente sus puertas el 4 de julio de 1997 bajo la dirección de la maestra Nelly Suárez de Velit. Asimismo, esta infraestructura permitió recibir entre 1997 y el año 2000 la importante donación cultural de instrumentos del Gobierno del Japón, fortaleciendo el equipamiento del plantel.
Reposición de la Placa Conmemorativa
Como testimonio visible de esta importante adquisición e inauguración, el 4 de julio de 1997 se develó en la sede de Carabaya la placa conmemorativa institucional. Siendo el presidente de la República Ing. Alberto Fujimori Fujimori, el ministro de Educación Ing. Domingo Palermo Cabrejos y las autoridades del Conservatorio Nacional de Música de la época, lideradas por la directora general Mtra. Nelly Suárez de Velit y el maestro Wilfredo Tarazona Padilla, director de la oficina de Promoción de Actividades Musicales.
Con el paso de los años y debido a los trabajos de reestructuración y remodelación del inmueble, la placa fue retirada temporalmente para su debida protección y resguardo. En honor a la memoria institucional que representa dicha gesta para la Universidad Nacional de Música, el 21 de octubre de 2026 fue repuesta la placa.
Hoy, el Local de Carabaya es el corazón académico de la Universidad Nacional de Música. Conocer su historia nos invita a valorar el esfuerzo de los maestros, alumnos y autoridades que en 1997 defendieron la casa de la música peruana y aseguraron el espacio donde hoy se forman los futuros profesionales del país.